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Año Internacional de las Lenguas Indígenas

Actualizado: may 2



Este artículo presenta la situación de las lenguas indígenas y los derechos de los pueblos indígenas en Bolivia. Este blog es muy oportuno, ya que este año las Naciones Unidas y el mundo entero celebran el Año Internacional de las Lenguas Indígenas (IYIL). Su objetivo es crear conciencia sobre la importancia de preservar la diversidad de culturas e idiomas y proteger los derechos de las poblaciones indígenas. Dicha celebración está organizada por la UNESCO, de acuerdo a la Resolución 71/178 de la Asamblea General de la ONU, que invitado a todos los países a tomar medidas para promover y conservar las lenguas y los derechos indígenas.


El artículo comienza presentando los antecedentes y la necesidad del IYIL. Luego, será revisado los tratados internacionales más importantes que regulan los derechos de los pueblos indígenas. Entonces, la parte principal del artículo cubrirá la situación de las lenguas y los derechos indígenas en Bolivia. Aquí, el enfoque se centrará especialmente en la capacidad de utilizar las lenguas indígenas en los procedimientos judiciales, así como en la presencia de violencia estatal contra los pueblos indígenas. Estos son temas cruciales debido a la situación mala de los pueblos indígenas y a la negligencia de sus derechos en Bolivia. Finalmente, se sacarán las conclusiones y presentarán las perspectivas de ITEI.


Año Internacional de las Lenguas Indígenas

Varias razones existen para que la protección de las lenguas indígenas sea crucial y urgente hoy en día. Primeramente, los idiomas son nuestras principales formas de comunicación. Pero los idiomas tienen un propósito mucho más importante. Los idiomas son la forma en que pensamos, la forma en que aprendemos, la forma en que recordamos y la forma en que nos expresamos: nuestras ideas e identidades. Los idiomas también son los medios de integración social, de difusión de información y de adquisición de conocimiento. Para los grupos indígenas, el idioma es un método para construir la unión grupal y preservar las identidades culturales – para transmitir costumbres, tradiciones e historias compartidas. Además, preservar las lenguas indígenas es crucial en términos de protección de los derechos humanos. Esto se debe a que cuando una lengua indígena está amenazada, los derechos humanos de los pueblos indígenas también están amenazados. Aún más importante, la libertad de expresión en un idioma propio es un derecho humano fundamental.


Actualmente, hay cerca de 7000 idiomas en el mundo, pero están disminuyendo rápidamente. Las estimaciones varían entre más de la mitad e incluso hasta el 95% de los idiomas del mundo que podría perecer antes de 2100 – la gran mayoría de estás son lenguas indígenas. Para decirlo más concretamente, la ONU estima que un idioma desaparece cada dos semanas. Esto significa que el mundo pierde cada dos semanas una cultura completa: con conjuntos de conocimientos, generaciones de recuerdos y formas únicas de auto-expresión. La muerte de las lenguas indígenas es una consecuencia directa del colonialismo, la globalización y el dominio de algunas lenguas. De hecho, la mitad de la población mundial habla solo 23 idiomas diferentes. Al mismo tiempo, los indígenas, que representan aproximadamente el 6% de la población mundial, hablan más de 4000 idiomas diferentes. Simplemente, el mundo no puede permitirse la pérdida extrema y rápida de idiomas debido a su daño a la diversidad cultural y lingüística.


Los derechos económicos, humanos y territoriales de los pueblos indígenas son violados con frecuencia en todo el mundo. Este el caso a menudo cuando proyectos de desarrollo y derechos indígenas entran en conflicto entre sí. Por ejemplo, cuando los gobiernos nacionales toman las tierras de los pueblos indígenas para la minería, la tala, las obras de construcción, la extracción de recursos naturales y/u otras actividades comerciales. Los activistas indígenas frecuentemente enfrentan persecución cuando defienden sus derechos a la tierra y los recursos naturales. Los actores estatales y privados tienen como objetivo silenciar a las poblaciones indígenas acusándolas de terroristas, amenazando, atacando violentamente e incluso asesinatos. De hecho, los asesinatos de defensores de los derechos indígenas han aumentado rápidamente en los últimos años, con cerca de 200 muertos en todo el mundo solo en 2017.


Los pactos internacionales para proteger a los indígenas

Los derechos de los pueblos indígenas están protegidos por múltiples tratados internacionales. El más importante de estos es la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas (en inglés UNDRIP), que establece los derechos mínimos universales de los pueblos indígenas. El tratado de la UNDRIP incluye artículos sobre los derechos individuales y colectivos, la identidad cultural y los derechos lingüísticos, laborales y educativos de la población indígena. Asimismo, la Declaración Universal de Derechos Humanos (DUDH) tiene una importancia esencial para los pueblos indígenas. Su segundo artículo establece que todos, independientemente de sus diferencias – incluido el idioma – tienen derecho igualmente a todos los derechos y libertades escritos en la DUDH.




Más específicamente relacionado con la protección de los pueblos indígenas y sus derechos en los procedimientos judiciales es el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (en inglés ICCPR). El ICCPR establece que "todas las personas son iguales ante los tribunales y cortes de justicia" (Artículo 14:1). De manera perentoria, para los pueblos indígenas sospechosos de crímenes, el pacto garantiza que toda persona tiene derecho "a ser informada sin demora, en un idioma que comprenda y en forma detallada, de la naturaleza y causas de la acusación formulada contra ella" (Artículo 14:3a). Además, el ICCPR exige que tiende derecho "a ser asistida gratuitamente por un intérprete, si no comprende o no habla el idioma empleado en el tribunal" (Artículo 14:3f). En total, estas son condiciones vitales para garantizar que los pueblos indígenas tengan juicios iguales y justos.


Las normas internacionales de Nelson Mandela, Bangkok y La Habana establecen los estándares mínimos universales en lo que respecta al trato humano de las privadas de libertad: Mandela en general, Bangkok para las mujeres y La Habana para los jóvenes. Primeramente, las reglas establecen que las regulaciones de la prisión, los derechos y obligaciones de las privadas de libertad, así como todos los demás asuntos necesarios, deben proporcionarse en un idioma que el preso entienda – si es necesario con la ayuda de un intérprete. Además, las reglas garantizan la igualdad de derechos de las privadas de libertad; la Segunda Regla de Nelson Mandela establece explícitamente que no debe haber discriminación en el tratamiento de la prisión por ningún factor, incluido los idiomas.


Las lenguas y los derechos de las indígenas personas en Bolivia

Bolivia es un país con múltiples lenguas indígenas y una mayoría de la población que tiene relaciones indígenas. Oficialmente, el 20% de los bolivianos están categorizados como indígenas, mientras que casi la mitad (44%) se reconocen a sí mismos como indígenas. Aproximadamente, el 40% de la población habla lenguas indígenas y cerca del 10% habla solo lenguas indígenas. Actualmente, hay un total de 39 lenguas indígenas reconocidas, de las cuales 31 están en peligro de extinción. Esto se debe tanto a la posición dominante del español como a la prevalencia de algunas culturas indígenas – específicamente los quechuas y los aymaras – por arriba de las otras. De hecho, la mayoría de la población indígena son ya sea quechuas (49.5%) o aymaras (40.6%). Los siguientes tres grupos más grandes son los pueblos chiquitano, guaraní y mojeño, seguidos por numerosos grupos más pequeños – muchos de los cuales están muriendo. En resumen, Bolivia tiene una rica diversidad cultural y lingüística, pero se necesita una acción rápida para preservarla. Sin embargo, el estado ha descuidado completamente esto al no proporcionar ninguna financiación efectiva para la protección de las lenguas indígenas.



Ha habido algún tipo de avance en los derechos de la población indígena. Bolivia tiene un presidente indígena, la nueva constitución presenta normas para proteger los derechos de los pueblos indígenas y el cambio de “Republica” a “Estado Plurinacional”, reconoce la diversidad de Bolivia. Sin embargo, si bien el régimen de Morales ha buscado mejorar los derechos indígenas, los pueblos indígenas aún enfrentan mucha desigualdad y discriminación. Siguen económicamente desfavorecidos y siguen estando sobrerrepresentados en las tasas de delincuencia y desempleo. Además, mucha gente piensa que Morales ha engañado a la población indígena para su propio beneficio. También, el gobierno ha violado constantemente el derecho de los pueblos indígenas a ser consultados y a mantener el consentimiento libre, previo e informado en asuntos que les afectan garantizados por el Convenio Núm. 169 de la OIT sobre Pueblos Indígenas y Tribales. Por ejemplo, el gobierno ha violado esto al aprobar la Ley 969, que permite la construcción de una carretera a través de las áreas indígenas, sin el consentimiento de la población nativa. Al mismo tiempo, esto es una violación directa de la UNDRIP – un tratado cuyo Bolivia implementó como el primer país del mundo.


El sistema de justicia boliviano es conocido por la corrupción, la ineficiencia y la discriminación contra la población indígena y por proporcionar una posición privilegiada para la minoría no indígena. La judicatura está mal financiada y tiene dificultades para procesar los casos con prontitud. Estas debilidades institucionales afectan sobre todo a los más vulnerables: jóvenes, mujeres y pueblos indígenas – y especialmente a las mujeres indígenas que enfrentan niveles de discriminación. Además, las condiciones son particularmente difíciles para los pueblos indígenas que no hablan español ni son aymaras ni quechuas, sino que pertenecen a alguno de los grupos más pequeños – como tacana o movima grupos. En general, como veremos a próximo, el sistema judicial boliviana viola severamente los derechos de las indígenas.


El tratado del ICCPR no se cumple adecuadamente en Bolivia debido a la falta de servicios de traductores y acceso a documentos en lenguas indígenas en los procedimientos judiciales, tales como juicios, investigaciones e interrogatorios policiales, y procesos de apelación. Esto a pesar del hecho de que la Ley 269 obliga al estado a proporcionar servicios de interpretación y traducción de forma gratuita – si no es posible llevar a cabo el juicio en el idioma preferido del acusado. Sin embargo, en la práctica, la Ley 269 a menudo no se cumple, ya que existen numerosos casos deficientes. Esto hace que muchas personas inocentes terminen en prisión debido a malentendidos lingüísticos: puede ocurrir que los acusados ​​no entiendan de qué están acusados ​​o a qué tienen derecho durante el proceso. Al mismo tiempo, el uso de los servicios de traducción causa demoras en los juicios, lo que significa que los acusados ​​indígenas deben pasar más tiempo en detención preventiva. Además de discriminar a la población indígena, esto también intensifica los problemas de Bolivia de un número ya elevado de presos con detención preventiva y las cárceles inmensamente superpobladas.


Las reglas de Nelson Mandela, Bangkok y La Habana no se cumplen en Bolivia por las mismas razones: el casi inexistente empleo de lenguas indígenas en las cárceles y la falta e irregularidad de los servicios de interpretación y traducción. En primer lugar, hay problemas de las privadas de libertad que no entienden las regulaciones, derechos y obligaciones que les conciernen en las cárceles. Esto puede conducir entonces a muchas nuevas violaciones de los derechos de las privadas de libertad indígenas. En segundo lugar, no hay oportunidades educativas ni programas de rehabilitación disponibles en idiomas indígenas. Esto deteriora severamente las posibilidades de reintegración de los presos que no hablan español. Considerando esta situación, es fácil notar que las condiciones, establecidas por los tratados internacionales, no se cumplen en Bolivia. De hecho, los acusados ​​y prisioneros indígenas experimentan grandemente discriminación en Bolivia.


A lo largo de la historia de Bolivia, los pueblos indígenas han experimentado cantidades desproporcionadas de tortura y han sido uno de los principales grupos de personas objeto de la violencia estatal. Las mujeres indígenas se ven aún más gravemente afectadas porque experimentan violencia y malos tratos adicionales debido a su género. Además, en correspondencia con la situación mundial, los activistas indígenas de la sociedad civil experimentan mucha violencia estatal en Bolivia. Este es especialmente el caso cuando están protegiendo sus derechos humanos y derechos territoriales. Por ejemplo, las marchas y protestas indígenas durante el conflicto del TIPNIS fueron violentamente reprimidas por los militares con el uso de violencia excesiva. A fin de cuentas, el punto principal que se deriva de este capítulo del artículo es que, a pesar de todas las buenas intenciones y los cambios formales, la situación de la población indígena todavía está en desventaja en Bolivia.


Pensamientos conclusivos

Preservar las lenguas indígenas y proteger los derechos de los pueblos indígenas es muy significativo porque de esta manera podemos conservar la diversidad lingüística y cultural del mundo y garantizamos la realización universal de los derechos humanos entre todas las etnias. Tomar medidas ahora es muy crucial porque el mundo está experimentando graves violaciones de los derechos indígenas y enfrenta un peligro de pérdida extrema de lenguas indígenas. Esto a pesar de los diversos tratados internacionales que protegen a la población indígena: sus idiomas y derechos.


La situación es extremadamente alarmante en Bolivia, porque los derechos de las poblaciones indígenas están gravemente amenazados. De los 39 idiomas indígenas, 31 están en peligro de extinción y los pueblos indígenas todavía están sobrerrepresentados en las tasas de delincuencia, desempleo y pobreza. Además, en términos de las áreas de enfoque de ITEI, la situación en Bolivia es abismal. Primero, los derechos lingüísticos de los pueblos indígenas durante los procedimientos legales y el encarcelamiento no se cumplen a pesar de que Bolivia ha firmado tratados internacionales que garantizan estos derechos. Segundo, los pueblos indígenas aún experimentan cantidades desproporcionadas de discriminación y violencia estatal. Por lo tanto, se necesita mucha acción para promover y mejorar las lenguas y los derechos indígenas en Bolivia.


El ITEI trabaja en estrecha colaboración para apoyar a los pueblos indígenas. Reconocemos que los indígenas son uno de los grupos más afectados por las violaciones de los derechos humanos, tortura y la violencia estatal. A lo largo de los años, el ITEI ha ayudado a numerosos campesinos indígenas, quechuas en Sucre, guaraníes en la región del Alto Parapetí y numerosos otras en la oficina de La Paz. Estamos profundamente preocupado por la situación de los acusados ​​y prisioneros indígenas en Bolivia. El ITEI insta al gobierno a cumplir con los tratados internacionales de la UNDRIP y el ICCPR, y con las reglas del tratamiento universal de la prisión (Nelson Mandela, Bangkok y La Habana). Lo más importante esto significa que el Estado Plurinacional de Bolivia debe proporcionar servicios de interpretación y traducción regulares y adecuados para los acusados ​​y privadas de libertad indígenas.


26 de septiembre 2019

Valtteri Nurminen, Voluntario ITEI

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